
S. AARÓN, HERMANO DE MOISÉS, SUMO SACERDOTE DEL ANTIGUO TESTAMENTO
"Hermano mayor de Moisés y primer sumo sacerdote de Israel, modelo bíblico del ministerio sacerdotal y de la intercesión del pueblo ante Dios."
saints.labels.origen
Región de Gosén, en el delta del Nilo, antiguo Egipto
saints.labels.vida
siglo XIII–XII a. C.
saints.labels.reliquias
La tradición sitúa su tumba en el llamado Tomb of Aaron en Jabal Haroun (“Monte de Aarón”), cerca de Petra, en Jordania, donde se levanta un pequeño santuario con cúpula blanca sobre restos de un monasterio bizantino. El lugar es venerado por judíos, cristianos y musulmanes como memoria del profeta Aarón.
saints.labels.virtudes
saints.labels.patronoDe
saints.tabs.biografia
Aarón aparece en la Biblia como hermano mayor de Moisés y Miriam, perteneciente a la tribu de Leví. Según el libro del Éxodo, Dios lo elige para ser el portavoz de Moisés ante el faraón, porque Moisés se consideraba torpe para hablar. Aarón participa en las plagas de Egipto, en la salida del pueblo hebreo y en los primeros pasos de Israel por el desierto, sosteniendo los brazos de Moisés en la batalla contra Amalec e intercediendo una y otra vez por el pueblo rebelde. En la tradición sacerdotal, Aarón es constituido primer sumo sacerdote: recibe vestiduras litúrgicas solemnes, el pectoral con las doce piedras de las tribus y la unción con el óleo santo. A partir de él se organizará el sacerdocio levítico, y su figura quedará unida para siempre al culto del templo, a la bendición sacerdotal y al servicio del altar. La vara de Aarón, que florece milagrosamente, es signo de la elección de su casa para el ministerio sagrado. La Escritura no oculta su debilidad: en el episodio del becerro de oro cede a la presión del pueblo y fabrica un ídolo, lo que provoca el severo reproche de Dios y de Moisés. Sin embargo, la tradición ve en él a un hombre que aprende a obedecer, capaz de pedir perdón y de ofrecer su propia vida por el pueblo. Muere en el monte Hor, donde Moisés le quita las vestiduras sacerdotales para entregarlas a su hijo Eleazar, y el pueblo lo llora treinta días. La memoria cristiana lo venera como profeta y sacerdote del Antiguo Testamento, figura de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote.