S. ABDÍAS, PROFETA
saints.labels.festividad19 de noviembre
saints.labels.paisAntiguo Reino de Judá (actual Israel/Palestina).

S. ABDÍAS, PROFETA

"Profeta menor del Antiguo Testamento y autor del libro más breve de la Biblia, que anuncia el juicio contra Edom y la esperanza de restauración para el pueblo de Dios."

saints.labels.origen

Betaram (o Bet-Haram)

saints.labels.vida

Desconocidos

saints.labels.reliquias

Se le atribuye un sepulcro en Sebastia (Samaría), en el complejo donde también se recuerdan las tumbas de Eliseo y de Juan Bautista; la historicidad es incierta, pero el lugar mantiene un antiguo culto.

saints.labels.virtudes

Fidelidadvalentía proféticaamor a la justiciaesperanzasensibilidad ante el sufrimiento de los débiles.

saints.labels.patronoDe

Profetas y predicadorescomunidades que sufren injusticiapersonas que trabajan por la reconciliación entre pueblos hermanos.

saints.tabs.biografia

Abdías es uno de los llamados “profetas menores”, no porque su mensaje sea menos importante, sino porque su libro es muy breve: apenas veintiún versículos, el más corto de todo el Antiguo Testamento. Su nombre significa “siervo de YHWH” o “adorador del Señor”. El núcleo de su mensaje es una dura denuncia contra Edom, pueblo hermano de Israel, por haberse alegrado de la destrucción de Jerusalén y haber aprovechado la desgracia para saquear y perseguir a los fugitivos. El libro de Abdías insiste en la justicia de Dios frente a la soberbia de las naciones: quien construye su seguridad sobre el orgullo, la violencia y la traición termina cayendo. Al mismo tiempo anuncia que “el día del Señor” traerá la restauración de Sión y la reunión del pueblo disperso. Por eso la tradición cristiana ve en Abdías un profeta de esperanza en medio de la catástrofe, capaz de leer la historia no sólo como castigo, sino como purificación que abre un futuro nuevo. Algunas tradiciones judías y cristianas identifican a Abdías con el funcionario que, en tiempos del rey Ajab, escondió a cien profetas perseguidos en cuevas y los alimentó en secreto, aunque los estudios históricos consideran que se trata probablemente de personas distintas. En la tradición oriental se venera su tumba en Sebastia, en Samaría, junto a las de Eliseo y Juan Bautista, como lugar de oración y memoria profética.