
B. V. MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA
"María es venerada como Madre de la Iglesia porque, al pie de la cruz y en Pentecostés, acoge a los discípulos como hijos y acompaña el nacimiento de la comunidad cristiana."
saints.labels.origen
Nazaret, Galilea
saints.labels.reliquias
Las reliquias ligadas a María (como la Santa Casa de Loreto o diversas tradiciones sobre su tumba) se veneran en varios santuarios marianos. La advocación de Madre de la Iglesia está especialmente asociada a imágenes y mosaicos que la presentan custodiando al Pueblo de Dios, como el mosaico de San Pedro en el Vaticano.
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El título «Madre de la Iglesia» expresa la misión de María más allá de su maternidad biológica de Jesús: por voluntad de Cristo, que la confía al discípulo amado en la cruz, María acoge como hijos a todos los creyentes y acompaña el nacimiento de la Iglesia en Pentecostés. Desde los primeros siglos los cristianos han reconocido esta dimensión espiritual, representándola junto a los apóstoles y refiriéndose a ella como madre de los fieles. Durante el Concilio Vaticano II, el papa san Pablo VI proclamó oficialmente a María «Madre de la Iglesia» (1964), subrayando que su maternidad se extiende a todo el pueblo de Dios. Más tarde, numerosas Iglesias particulares incorporaron esta advocación a sus calendarios. En 2018, el papa Francisco instauró para toda la Iglesia la memoria obligatoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, que se celebra cada año el lunes después de Pentecostés, para resaltar la unión entre el nacimiento de la Iglesia por la efusión del Espíritu y la presencia materna de María.