CONVERSIÓN DE SAN PABLO, APÓSTOL
saints.labels.festividad25 de enero
saints.labels.paisTurquía

CONVERSIÓN DE SAN PABLO, APÓSTOL

"Fiesta que recuerda el encuentro de Saulo con Cristo camino de Damasco y el inicio de su vida como apóstol Pablo."

saints.labels.origen

Tarso de Cilicia, actual Turquía

saints.labels.vida

5 d.C. – c. 64/67 d.C.

saints.labels.reliquias

Su tumba se venera en la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, construida sobre el lugar tradicional de su sepultura en la vía Ostiense.

saints.labels.virtudes

Docilidad a la graciacelo apostólicovalentíainteligencia teológicaperseverancia en la pruebaamor a la Iglesia

saints.labels.patronoDe

Misionerosevangelizadoresescritores cristianosteólogosconversosdefensores de la unidad de la Iglesia

saints.tabs.biografia

Saulo nació en Tarso de Cilicia, en una familia judía profundamente observante y con ciudadanía romana. Desde joven fue formado en Jerusalén “a los pies de Gamaliel”, dentro de la estricta escuela farisea, con un enorme celo por la Ley de Moisés. Este celo le llevó a perseguir con dureza a los primeros cristianos, convencido de que defendía la pureza de la fe de Israel. Todo cambia en el famoso episodio del camino de Damasco. Mientras se dirigía a esa ciudad para arrestar a discípulos de Jesús, una luz lo derriba y oye la voz del Resucitado: esa experiencia lo descoloca por completo y le obliga a replantearse quién es Jesús y qué significa su muerte y resurrección. Desde ese momento su vida gira en otra dirección, hasta el punto de que la tradición recuerda este día como una fiesta propia: la Conversión de San Pablo, el 25 de enero. Pablo se convierte en “apóstol de los gentiles”. Recorre Siria, Asia Menor, Grecia y finalmente Roma, fundando comunidades y escribiendo cartas que hoy forman una parte importante del Nuevo Testamento. Sus escritos profundizan en la gracia, la justificación por la fe, la vida en el Espíritu y la unidad del Cuerpo de Cristo. Su martirio en Roma, bajo Nerón, sella con sangre una vida entera entregada a anunciar a Cristo. La fiesta de su Conversión tiene también un fuerte acento ecuménico: cierra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, porque su cambio radical se interpreta como signo del poder de la gracia para derribar muros y reconciliar enemigos.