
NATIVIDAD DE SANTO JUAN BAUTISTA
"Solemnidad que celebra el nacimiento del precursor de Jesús, único santo –junto con la Virgen María– cuya natividad se conmemora litúrgicamente."
saints.labels.origen
Ein Karem (Ain Karim)
saints.labels.vida
5 a.C. – c. 30 d.C.
saints.labels.reliquias
Desde muy pronto surgieron tradiciones sobre sus reliquias: el cuerpo se veneró en Sebaste (actual Cisjordania) y varias iglesias afirman custodiar partes de su cabeza o de su brazo derecho con el que bautizó a Jesús, entre ellas San Silvestro in Capite (Roma), el museo de Topkapi (Estambul) o la mezquita de Damasco. Las investigaciones modernas muestran la diversidad de estas tradiciones, sin poder identificar con certeza una reliquia única.
saints.labels.virtudes
saints.labels.patronoDe
saints.tabs.biografia
Los evangelios presentan a Juan Bautista como el “precursor”, enviado para preparar el camino del Mesías. Hijo de Zacarías y Isabel, pariente de María, su nacimiento fue anunciado en el templo al anciano sacerdote y rodeado de signos de alegría y sorpresa en la aldea de Ein Karem. La Iglesia celebra su natividad el 24 de junio, seis meses antes de la Navidad, en paralelo simbólico con la venida de Cristo: cuando en el hemisferio norte los días comienzan a acortarse, la figura de Juan recuerda su frase “Él tiene que crecer y yo disminuir”. Desde la antigüedad, esta solemnidad gozó de gran importancia y está testimoniada ya por san Agustín. Juan lleva una vida austera en el desierto, predicando la conversión y administrando un bautismo de penitencia en el Jordán. Su ministerio culmina cuando señala a Jesús como “el Cordero de Dios” y lo bautiza, momento en que se abre el cielo y se escucha la voz del Padre. Su fidelidad le lleva a denunciar públicamente la unión irregular de Herodes Antipas con Herodías, lo que provoca su prisión y posterior decapitación en la fortaleza de Maqueronte. La figura de Juan ha marcado profundamente la iconografía cristiana y el arte sacro. La solemnidad de su nacimiento se vive en algunos países con hogueras, procesiones y bendición de aguas, como signo de luz que precede al Sol de justicia que es Cristo.