PRESENTACIÓN DE LA B. VIRGEN MARÍA
saints.labels.festividad21 de noviembre

PRESENTACIÓN DE LA B. VIRGEN MARÍA

"Memoria que conmemora el ofrecimiento de la niña María en el templo de Jerusalén, signo de su entrega total a Dios desde la infancia."

saints.labels.origen

Templo de Jerusalén, según la tradición recogida en el Protoevangelio de Santiago

saints.labels.reliquias

No existen reliquias propias de este misterio; la fiesta se asocia a santuarios marianos y, en Jerusalén, a antiguas iglesias dedicadas a la Virgen cerca del área del antiguo templo.

saints.labels.virtudes

Docilidadpureza de corazónescucha de la Palabradisponibilidadvida de oración

saints.labels.patronoDe

Comunidades contemplativascongregaciones de la Presentaciónniños consagrados a Maríavocaciones tempranas

saints.tabs.biografia

La fiesta de la Presentación de María no se basa en un relato de los evangelios canónicos, sino en una antigua tradición recogida en escritos apócrifos, especialmente el Protoevangelio de Santiago. Allí se narra que Joaquín y Ana, agradecidos por el don de una hija largamente esperada, la llevan al templo de Jerusalén cuando es todavía una niña –tradicionalmente se habla de tres años– para consagrarla al Señor. En Oriente, la fiesta se documenta ya en el siglo VI, asociada a la dedicación de una iglesia mariana cerca de la explanada del templo. Desde allí se extiende por el mundo bizantino como una de las Doce Grandes Fiestas del año litúrgico. A Roma llega en el siglo XIV, por influencia de legados orientales, y en 1472 el papa Sixto IV la introduce en el calendario universal. Sufrió alguna supresión y posterior restitución, pero finalmente quedó fijada el 21 de noviembre como memoria litúrgica. Más allá del dato histórico –que las mismas fuentes consideran legendario–, el sentido teológico de la fiesta es subrayar que el “sí” de María en la Anunciación no fue un gesto aislado, sino la culminación de una vida entera orientada a Dios. La liturgia la presenta como modelo de escucha de la Palabra y de disponibilidad absoluta a la voluntad divina: quien acoge a Cristo en su seno es, antes, la criatura que se deja educar interiormente por el Espíritu. En la espiritualidad, la Presentación de María inspira especialmente a las comunidades contemplativas y a las congregaciones bajo su patrocinio, que ven en ella la imagen de una existencia escondida pero fecunda, dedicada a la oración y al servicio silencioso. También se vincula al Día pro Orantibus, jornada de oración por las monjas y monjes de clausura.